Gabriela Pulido
Ni en lancha ni a través del boleto otorgado por la suerte: me marché en avión. Dije mi último adiós desde la altura de las nubes. No sabía que dejaba atrás o que aspirar en el futuro. Llegué a la tierra de los bajitos y redonditos, ignorando que era aquel el comienzo de un modelo de vida que me tocaría aceptar sin refunfuños. Como símbolo de presagio, el vértigo se convirtió en un compañero diario, y entre sus exigencias me demandaba que me bajase del carro para despejarme el alma.

Algunas puertas se me han cerrado pero hay un montón de ventanas que Dios me ha abierto para salir del encierro. En las últimos meses he trabajado muchísimo y me he divertido demasiado con mis amigos, pero al mismo tiempo he estado inestable, puedo amanecer super ilusionada, feliz, con ganas de comerme al mundo y terminar el día triste, decepcionada e impotente.

La crisis de mi país es solo consecuencia de una manera de ver la realidad equivocada y en todos los niveles de la sociedad estar mal en cuanto a valores y motivaciones.

Por otro lado, este país es, por un lado, de gente que busca caminos fáciles, de marañas, con insufribles egos y corrupción y de gente que, por el otro lado, es conformista, fatalista, de pensamiento mágico-esotérico, de pobreza mental y baja autoestima (en dos grandes mayorías, los que no son así son pocos) y con la crisis económica que me ata de manos para autorrealizarme y los graves problemas de inseguridad que estamos padeciendo, se me ha acentuado la sensación de estar como desencajada.

He hablado con gente que considero sabia mi decisión y con gente que admiro y que está fuera del país labrándose un mejor futuro que mi país no ofrece.

“El que le echa bolas aquí y es trabajador le va bien, los que regresan con las tablas en la cabeza son los que ni aquí ni en ningún lado echan para adelante, a la gente que es como nosotros les va bien”

“No pienses con dolor en lo que se queda, piensa en todo lo hermoso que te viene”

“Las cosas te serán allá muy cuesta arriba, afuera trabajas más pero también logras más”

“Aquí tengo no solo paz y tranquilidad de estar por las calles sin miedo, si no un futuro por delante que pinta bueno”

“Tengo en mi despensa artículos básicos, venezolanos, que me cansé de intentar comprar allá”

“En 5 meses ya tengo un carro nuevo, del año, sí, trabajo más, pero vale la pena, estoy feliz y creciendo cada vez más”…

Son muchísimas las cosas que acá no están bien y me tocan directamente, y es paradójico porque profesionalmente cada día me va mejor, cada día me reconocen más profesionalmente, tengo un carro del año en el que puedo trasladarme a hacer cosas que me hacen feliz como Zumba, hacer Bootcamp, yoga, la música, los conciertos, la cultura…Puedo caminar por la calle sin miedo, sin angustia, trabajo en algo que me gusta y que me permite también comer lo que me gusta, comer sano como quiero, entrenar a diario, comprarme libros, videojuegos, aprender cosas nuevas en cursos, pero eso no está traducido en bienestar.

Extraño mi gente, extraño mi carrera, mi sueño frustrado, algo tan básico para ser feliz y que sin embargo es tan difícil en este país... Pero tengo ya que salir de la resaca emocional (ansiedad, miedos, tristeza por lo que dejo) porque toda mi energía debe estar concentrada en mi plan de vida, es hora de trabajar por lograr el plan, paso a paso sin mirar atrás. Armas el plan, es viable, tienes todo a tu favor para ejecutarlo, DECIDES y luego no hay vuelta atrás, te llenas de miedo y como un dolor raro porque sabes que lo que acabas de decidir cambia el rumbo de tu vida para siempre. Empieza la cuenta regresiva y todo tu presente se vuelve nostálgico…Hay que soltar, desprenderse, desarraigarse y eso duele. Sin embargo, más duele la impotencia de trabajar y trabajar y no ser feliz, no ver un futuro. Por eso es que no hay vuelta atrás.

Lo que me viene es difícil, pero definitivamente, lo mejor. Me agradeceré haber, una vez más, afrontado el dolor. “Cuando estás fuera te aprendes a dar ánimo a ti misma, vale la pena”, me dijo una amiga, ella que ahora vive cómoda en Europa. Y eso me calma, porque si en algo me he entrenado, es en darme ánimo y aliento a mí misma. Go!, Grilla
Gabriela Pulido


Desde siempre he escrito cosas por ahí, y siempre pensé que publicarlas era de alguna u otra forma "expresar el lado cursi que todos llevamos dentro", Así tal cual. El hecho de publicar cosas que a nadie le importaba leer era, desde mi punto de vista mas critico, una absoluta tontería.
Sin embargo de un tiempo para acá he encontrado de suma importancia dejar por escrito algunas experiencias, y claro, hoy en día publicar en una red social temas personales o de poca relevancia los convierte (En mi humilde opinión) inmediatamente en  analogía de esas botellas de vidrio de películas antiguas, en las que el protagonista depositaba un mensaje escrito en donde ponía sus deseos o anhelos y posterior a eso, los arrojaba al mar para que el destino guiara dicha botellita hasta un destinatario no conocido. Misma cosa ocurre al  escribir en un  papel y arrojarlo al viento, a su suerte.
Quizá por esta imagen mental que desarrollo  instantáneamente (La de “La botellita” y “La hoja”) sea la causa de que me cueste tanto publicar algo. Aunque hoy en día ya no arrojamos botellas al mar ni papeles al viento, escribimos todo en la web, y yo en lo personal, escribo para ahondar en mi propia conciencia (Esa tan reprimida a veces) y que misteriosamente ha logrado captar buenos comentarios. Sin ir mas lejos, quería agradecer a quien lee esto y me lo hace saber después (contribuyen  a que poco a poco me quite el trauma de “la botella”), y también a quien me dijo una vez que respondía todo como si fuera un “guión”, vaya a saber uno las vueltas que da la vida y quien sabe, a lo mejor me ánimo y escribo uno algún día.
Gabriela Pulido
¿No es curiosa la similitud entre el corazón y el puño? 


Algunos te gritaron que el amor no existe, que te destruye, te desgarra o te hace bruto. Otros te han vendido la idea de la "media naranja" y que el amor tiene que llegar al altar, de que tienes que buscar una pareja adinerada o que algunos de los 2 (O los 2) trabaje 48 horas a la semana para que tener una familia a la que nunca le falte nada. Para eso, tú o tu pareja (O los 2) tienen que durar años detrás de un escritorio, postrados en una silla giratoria sin realizar los sueños que tienen realidad, dándole ese ejemplo a tus hijos que están siendo cuidados y educados por desconocidos en la época más importante de sus vidas para que posiblemente repitan lo que haces ahora y se vuelvan esclavos del dinero, que nos hace olvidar el valor verdadero de lo que nos da la vida cada día, de las leyes, que nos imponen por el simple hecho de nacer en esta tierra, del miedo, que sólo existe en nuestro imaginario y no es más que una duda sobre lo que va a suceder en el futuro, por lo tanto nos hace olvidar el presente que es lo único que tenemos en realidad y de todo eso que ha limitado al humano durante muchas décadas.
O tal vez, uno de tus hijos se oponga a tu forma de vida, empiece a buscar opciones diferentes… Pero llegarás tú a “salvarlo”, a juzgar sus intentos, a buscar una forma de que renuncie, se conforme con tu forma y entonces él llega al punto en el que tiene que decidir si renunciar a buscar una forma diferente de vivir y renunciar a ti porque te has convertido en un límite o no. Ahora eres una más de las limitaciones que han puesto y siguen poniendo para que renunciemos y nunca conozcamos el amor verdadero porque ese es el que nos da la libertad y no nos quieren libres.
¿Por qué te rendiste? Las caídas en el camino hacen que la gloria al final sea más placentera pero tú decidiste quedarte en el lodo por miedo a caer otra vez. Si te rompen el corazón no vuelves a amar o decides buscar alguien seguro, alguien que no te vaya a dejar, lo encuentras y sin importar que no lo ames o que te ame ahí te quedas… Recordando con melancolía esa vez que sentiste amor, el cual no vas a volver a sentir porque tienes miedo al fracaso, a volver a derramar lágrimas pero… ¿Qué nunca te dijeron que para llegar a lo que anhelas hay que resistir? No importa, ahora ya lo sabes, lo que no sabes es cuánto admiro que sigas leyendo este mensaje y que no seas parte de los que dejaron de hacerlo en la mitad porque eso significa que tú no quieres dejar tus sueños y convicciones a medias ¡Así que esta es tu oportunidad para pararte y resistir!

Que el puño tenga el mismo tamaño que el corazón, no es una coincidencia, el puño simboliza lucha y el corazón amor. Los dos están totalmente ligados, por esa razón hay que luchar por el amor y no una, dos, ni tres veces ¡Los intentos que sean necesarios! Caer y volver a pararse, pasar cada uno de los obstáculos, romper cualquier barrera, sonreír ante todo problema para conseguir el amor que tanto anhelamos hay que resistir.
Gabriela Pulido
Haz cometido muchos de ellos.
Pero siempre te las has arreglado para escapar de las consecuencias, hasta ahora. 
¿Conoces ese destello por el rabillo del ojo, ya sabes, ese movimiento en la visión periférica fuera del alcance de la vista? Y luego, cuando volteas a ver, no hay nada ahí. Ésa ha sido una de las ocasiones en que has cometido un error.
¿Esa sensación escalofriante de que estás siendo observado, de que cerca hay algo oscuro y siniestro que puede verte? Es una advertencia, decenas de miles de años de instinto que corren por tu cuerpo te dicen que estás a punto de cometer un error.
¿Y ese inexplicable golpe, aquel corte fresco que no recuerdas haberte hecho, esas veces que despiertas sudando, gritando y respirando como si acabaras de correr un maratón y no sabes por qué? Ésas son las veces en las que casi te atrapan.
¿Qué son? Bueno, es difícil de explicar, imagina tratar de explicarle a un ciego el color rojo. No se puede explicar realmente, tienes que experimentarlo por ti mismo. Y no querrás experimentar eso. Te puedo decir que para ellos eres sólo una cosa: comida. Y pueden mantenerte vivo durante un buen rato mientras comen.
Probablemente has escuchado al menos un sonido inexplicable mientras lees esto. Tal vez no sea nada; pero a veces, es uno de ellos tratando de abrirse paso, de encontrarte. Pero no lo harán, no, a menos que cometas un error. Y cuando lo cometes es como agitar un pedazo de carne frente a una manada de lobos hambrientos. A veces ellos no reaccionan lo suficientemente rápido, a veces sí. Han habido tantas desapariciones sin resolver en cada siglo, que es difícil saber cuántas de esas personas fueron víctimas de su propia especie y cuántas simplemente cometieron demasiados errores.
Verás, cuando la gente está más preocupada por cometer errores es cuando más tienden a estropearlo todo. ¿Y cuáles son esos errores que se pueden cometer? Si te lo dijera, te asegurarías de no cometerlos más, y eso sería una verdadera lástima.
Casi te atrapamos la última vez.

Gabriela Pulido
Las cosas pasan si quieres que pasen. Yo quería que pasara, sabía que no era fácil, pero de repente, ya había pasado. 

Comencé con olvidar los pequeños detalles, como tu piel. Saqué de mi mente toda la textura de tu piel y sin darme cuenta me olvidé de como sentía tu piel contra la mía, de como era tocarte, del calor de tus abrazos.

Olvidarme de tus ojos grandes fue más difícil, tus miradas eran profundas y especiales, podía pasarme meses mirándote, demostrándote todo lo que era, todo lo que sentía, sentirnos uno solo mirándonos, pero un día dejé de recordar el color, ya no sabía cómo me mirabas ni recordaba la intensidad de tu mirada. Borré esos momentos de mi vida y dejaron de aparecer. 

Olvidarme de tu voz hizo que recordara palabras, que se transformaron en letras sin sentido, en un timbre de voz desconocido que terminó esfumándose. ¿Qué digo de tu boca? Era lo que tenía más presente, fue lo más difícil. Te desdibujé, probé otras bocas para confundir detalles y un día, quise recordar tus labios y ya no podía hacerlo. Si había olvidado todo esto.


Quizás es egoísta, pero no podía olvidarme de un día para el otro de alguien al que había amado con el alma, pero después de tantas injusticias entre nosotros, ¿Qué importaba? Después de tanto, acá estamos, con todas las cicatrices, parados, siguiendo, viviendo y amando. 

Fue amor, pero también fue una enfermedad, fue una obsesión. Igual, siempre quise saber si de verdad fue amor, pues el amor no lastima y nosotros nos lastimamos, pasamos del todo a la nada. En un tiempo, ya habremos olvidado nuestros nombres, aunque veces pienso que quizás fueron los mejores meses de mi vida y que quizás los recuerde hasta la eternidad, que nunca voy a volver a ser feliz como en ese tiempo, pero no, pensar así es estar dispuesta a ser infeliz el resto de mi vida por tener en mi memoria la felicidad plena que alcanzamos pero que perdimos, entones, prefiero olvidar, desprenderme, dejar ir.

Tienes que dejarme ir, tengo que dejar ir, desprendernos de nuestras memorias. Olvidate de mis ojos, de mi voz, de mi piel, de mis manos, de mi risa, de mi llanto, de las noches de desvelos juntos, de mis besos, de mi forma de hacer el amor, de los abrazos, los regalos, de todo. Todo se tiene que ir, nos merecemos desprendernos de eso. Nos merecemos olvidar. 
Gabriela Pulido

Lo primero, como los tiempos han cambiado con la masificación y el uso de dispositivos móviles y redes sociales, el primer paso que se debe tener presente, es suspender cualquier medio que le haga saber de él/ella; siempre habrá algo que lo conecte con la persona que se quiere olvidar, algún amigo en común, contacto, o simplemente el desamor obliga al sujeto a indagar a como dé lugar. ¿Qué andará haciendo ese antiguo amor?... Por eso lo mejor es alejarse de las Redes sociales por un tiempo, bloquear aplicaciones donde esa persona aparezca en fotos, etiquetas o lugares, etc. 
Entender que si esa persona ya no está, es porque seguramente ya encontró nuevos horizontes en los brazos de otra persona o por lo menos ya lo tiene entre sus planes futuros. Definitivamente esto no solucionará la decepción amorosa, cada quien lucha con su propio idilio, pero lo que sí es seguro es que será la fase inicial para tomar las fuerzas necesarias y aceptar que esa persona ya no hace parte de los planes y proyectos futuros. 
Quizás en un futuro más cercano la persona afectada pueda recuperar en algo su dignidad o la poca que queda después de haber vivido, amado,llorado y sufrido tanto.
Gabriela Pulido
Me gustaría hacer una reflexión bonita de lo que fue para mí el 2013, pero la verdad es que no sé qué decir. En los últimos meses me ha costado muchísimo volcar mis pensamientos en palabras, en especial cuando se trata de hablar exclusivamente de mí. Pasó tanto que no podría resumirlo. No me alcanzaría la vida para agradecer lo suficiente.

El año pasado fue enriquecedor. 
Aprendí que la vida no sería la misma sin los momentos de tristeza y soledad, que por más que el dolor desgarre, es fuente de creación y arte. 
Aprendí que de vez en cuando nuestra mente también nos daña, que es sano dejar de pensar y necesario detenerse sólo a observar. 
Aprendí que uno debe dejarse a veces, luego volver, y después abandonarse una vez más. 
Aprendí que la locura está loca y siempre se me escapa, que el desconocerse y aprenderse jamás acaba y que la desesperación y la rabia no duran para siempre. 
Aprendí que estar lamentándose todo el tiempo es gastar energía y más vale invertir ese tiempo en algo más productivo. 
Aprendí que  siempre trae alegría hacer algo imprevisto, como leer un género que no nos gusta, o gritar a través de una ventana por la noche. 
Aprendí que ser imprudente es divertido, que se puede querer a una persona a pesar de la distancia. 

Aprendí que puedo ser ruda y a la vez muy romántica.

Aprendí que a pesar de las posibilidades de ser herido, siempre hay que arriesgarse a querer, pues no hay nada mejor que amar y sentirse amado.

Aprendí que estamos tan necesitados de amor.

Aprendí que lo mejor es lo que pasa y que lo que en un momento te parece una desgracia, todo tiene su razón de ser y casi siempre es para bien.

Pero por sobre todo, aprendí que nunca podré aprenderlo todo, que nunca dejaré de crecer y errar en los próximos años. Eso me hace muy feliz. ¿Qué sentido tendría vivir si no fuera así?
Gabriela Pulido
Te contaré un poco para que sepas si al final lo estuviste.

Primero, querrás encontrar cualquier forma para regresar a su lado. Cuando te hayas convencido de que no puedes comenzarás a sentir la ausencia. 
Cesarás de preguntar quién de los dos tuvo la culpa, sólo te importará el hecho de que ya no están juntos. 

De un momento a otro pasarás de las lágrimas al coraje irremediable, después recordarás con nostalgia todas las cosas hermosas que pasaron. 

Te preguntarás acerca del destino, de la vida, las coincidencias, el tiempo, las decisiones y no encontrarás una respuesta lógica. Escucharás las que solían ser sus canciones, de ambos. Unas pasarán en la risa mientras que en otras te entragarás al llanto. 

Cada que mires a la calle buscarás su cara, su espalda, su cabello, su silueta. Encontrar su voz o su risa de casualidad. Sin ser casualidad los sentidos más atentos serán tu vista y tu oído. Tu tacto estará casi muerto al no sentir más su piel, mientras tu olfato permanecerá dormido y tu gusto será inútil pues no querrás probar bocado alguno.

Lo que sea que hayas disfrutado, no lo harás nunca más, al menos no en un muy bien rato.

Tendrás miedo no sólo de perder a esa persona, sino de perderte a ti con ella. Te sucederán mil situaciones a la vez y no podrás resolver, sentir, dejarte llevar o evitar ninguna. Estarás y no estarás, todo al mismo tiempo.

Y cuando ya no puedas más, te darás cuenta que tan sólo han pasado los primeros días. Algo en ti te dirá que el tiempo lo sanará pero pronto te darás cuenta que el dolor de saberlo perdido a penas comienza. Querrás dormir 10 años para no sentirlo.

Lo último que notarás es que a pesar de sentir tanto, lo que más desearás, ansiarás y querrás es que esa persona esté bien y sea feliz aún cuando tú no figures en sus planes.

Y entonces sí, muy seguramente estabas más que enamorado, estabas amando.
Gabriela Pulido
Vivimos en un mundo tan superficial que ya no creo que el amor de verdad exista. En un mundo donde un animal salvaje tiene mas corazón que nosotros los humanos. Es lamentable levantarse todas las mañana y mirar donde vivimos y como lo estamos haciendo. 

Pienso que el ser humano es hermoso como es no importa de donde venga y su apariencia física y las personas que encuentran repugnante a otra persona por su figura física, enfermedad, preferencia sexual o algo que le afecte, está mal, porque el ser humano es la persona que se lleva por dentro, no la imagen o el físico que con el tiempo cambiará.

Gabriela Pulido
Para mi el mejor desahogo es escribir, plasmar los sentimientos en letras, porque aunque uno esté triste, aunque tengas el corazón gastado y la voz rota, las palabras siempre están enteras.

Gabriela Pulido
A pesar de que ame la soledad, en esta gran habitación hay espacio para algo mas, por eso a veces me gustaría que hubiese alguien, alguien tan especial que no me aburriera, que sea fiel a mi, alguien a quien tomarle de la mano, que me ame así como soy, que si quiero estar sola un día no se moleste, pero esté ahí cuando lo necesite y estar para él también, alguien que me entienda, que juegue conmigo, que se ría de todas las estupideces que se me ocurran, que me siga la corriente, alguien con quien tener un lenguaje secreto, un saludo especial, un mejor amigo que esté ahí para mí, y un amante con el que pueda destrozar la cama, alguien que sepa cuanto lo necesito, alguien con defectos complementarios a los míos, para que juntos armemos todo un yin yang, un balance que sobrepase los limites de la ciencia, del hombre, del mundo y las galaxias, del amor...

Es tan difícil encontrar a ese alguien, pero más difícil es saber quien es, porque si lo supiera, y el estuviera aquí, le juraría un amor que mas que eterno, seria indestructible, lo amaría con el alma y el corazón, soy una mujer del tipo complicado, pero.. no sé, yo lo amaría hasta el infinito, no sé, le amaría de la forma en que quiere que lo amen.
Gabriela Pulido

Me acostumbre a ser de sentimientos transparentes con quien quiero… Me acople a la idea de que debía ser sincero. Mostrar lo humano y dejar claro esa sensibilidad.
Me acostumbre a ser “cursi”… Me hice la imagen de que algún día esto le agradaría a con quien yo quisiera estar. Expresar de una manera mas romántica mis sentimientos sin necesitar de ningún tipo de contacto físico.
Me acostumbré a no guardarme aquellos secretos con quien considero importante… Contar todas esas historias que pensé que no serian aburridas de escuchar. Pensé que seria un buen tema de conversación, y no una fatigante charla para quien la escuche.
Me acostumbré a la idea de que esta era la imagen “clásica”… Ese “Ya no quedan muchas así”. Es irónico… Pensé que esto era apreciado, o tal vez reconocido hoy en día. Supongo que siempre estuve equivocada.
Me acostumbré simplemente a la idea de que estaba en lo correcto y que era una buena forma de expresarme… ¿Estaba tan equivocada en aquel entonces?… Aveces quisiera pensar que solo he tenido mala suerte, y que con el tiempo es algo que simplemente paso de moda. Algo que con el tiempo se convirtió en anticuado, algo que con el tiempo… Ya no vale lo que antes valía.
El problema es que me acostumbré tanto a todo esto… Tanto que ahora siento como si no tuviera nada. Como si tuviera una moneda descontinuada… Como si tuviera un cupón que ya esta caducado y no es mas que un trozo de papel.
¿Soy yo la única que se siente así?…
¿Hay alguien que haya podido cambiar su forma de pensar después de acostumbrase a todo esto?…
¿Es esta la única forma de acoplarse a lo que es la realidad de hoy?.
Tal vez esto sea lo único que me queda…
Acostumbrarme… Que no todo es como parecía ser.
Gabriela Pulido
Te estaré buscando sin ánimos de encontrar, para que cuando te encuentre sea real ante toda adversidad, y cuando lo haga cuidare de ti toda mi vida, preguntándote un diario cómo estás por medio de un beso que me lo diga todo, y me aseguraré que jamás tengas algún daño recorriéndote con mis manos fieles.

Gabriela Pulido
Señores creadores de las historias de caballeros que matan a dragones y salvan a princesas en peligro. Como miembro de esta orden de hombres que visten armaduras plateadas e impenetrables, montan corceles dorados y dan su vida por conquistar el corazón de una mujer, quiero expresar mi inconformidad. Siento que ya no pertenecemos a este mundo. Las damas, aunque a veces dudo que todavía existan, ya no quieren ser salvadas por nosotros. Prefieren al dragón que solo quiere saborearlas entre sus fauces para luego escupir sus restos o ser maltratadas por un monstruo de varias caras.
Y para la muestra quiero pasar a contarles mi última historia. Entregué todo en el campo de guerra por una mujer. Libré mil batallas por conquistarla, dejé ver mi verdadero rostro sin el yelmo y al final no sirvió de nada. No hubo un “Vivieron felices para siempre”, como ustedes me lo prometieron, porque en la vida no hay tal cosa.
Entre las cosas que hice ella, cabalgué por toda la ciudad en busca de un tesoro perdido, escondido en un centro lleno de caos, donde encontré su única copia y después se lo entregué acompañado de dos alas que prometían su libertad.
La acompañé el día en que un monstruo con riquezas, dueño del cuarto poder, la hizo sentir insignificante y como si fuera una simple presa. Estuve ahí para decirle que con mi armadura y mi corcel la iba a proteger. Le hice sentir que en mí iba a encontrar un refugio donde nada le podía pasar.
Ingresé en su mundo para acompañarla en sus creencias. En un mundo donde ya nadie cree en nada yo las valoré y quise adoptarlas. Estuve dispuesto a convertirme en su mundo y adoptar estas creencias. No solo por ella, sino porque era ahí donde sentía que quería estar.
Dejé una rosa en la entrada de su castillo, para que empezara su día con una sonrisa. Le demostré mi cariño en cada beso, en cada caricia, en cada palabra. Le demostré que en un mundo podrido, lleno de monstruos, peligros, mentiras y traiciones, todavía existía un caballero dispuesto a amarla, a aceptarla y a luchar por ella. Dispuesto a demostrarle que todavía había razones para creer.
Y sin embargo, nada de esto sirvió. En una noche la magia se rompió. Bastaron unas simples horas para que ella olvidara todo y una vez más los molinos se convirtieron en gigantes, derrotando a este caballero.
Por eso mi carta de reclamo, porque en este mundo real ya no hay espacio para personajes como yo. Porque me mintieron cuando me dijeron que a las damas se les conquistaba siendo un caballero, cuando en verdad prefieren quedarse con el dragón. Estoy cansado de llevar esta armadura y regirme bajo los principios de una orden que ya nadie valora. Por eso quiero desmontar mi caballo y pedirles que me dejen en libertad, que quiten la armadura de mi naturaleza y me dejen vivir mi vida como un simple campesino que ya no busca amar.
cordialmente,
Un caballero de Hojalata.

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Escribo esto, porque todo el mundo habla y escribe sobre las mujeres como las eternas víctimas de los hombres, de sus engaños y traiciones. Pero hay que tener claro que hoy en día las mujeres también juegan con los sentimientos, también pueden llegar a ser unas arpías sin escrúpulos ¿Qué hay de todos esos hombres que fueron o son víctimas de estas mujeres? Muchas veces las mujeres nos quejamos y quejamos por no encontrar al amor, por no encontrar un buen hombre que nos quiera y nos respete, sin embargo muchas veces lo tenemos en frente y lo que hacemos es destrozarlo, transformarlo.. 

"Detrás de cada hijo de puta hay una mujer que lo obligó a ser así. "
Gabriela Pulido
Muchos somos, los que viviendo en Venezuela un día decidimos que irse era mejor, que nuestro futuro no estaba en nuestro país y que teníamos que salir buscando lo mejor para nosotros. Nos fuimos en distintos momentos de nuestras vidas, al terminar el colegio, la universidad, el trabajo; pero siempre con la idea de salir para mejorar. No es fácil, se los juro.

En mi caso, me fui después de 3 años de carrera en la universidad con la finalidad de terminar la misma un poco más especializada en otro lugar. Cuando por fin tomé la decisión de irme, miles de cosas pasaban por mi cabeza, ¿Qué irá a ser de mi? ¿Qué pasará? ¿Me irá bien? ¿Me gustará?, en fin, mil preguntas daban vueltas en mi cabeza una y otra vez. Sin embargo, hasta el último minuto no quise hablar del tema. Evadía los comentarios, las preguntas de las demás personas que querían saber ¿Por qué?. 

Por tener un futuro más seguro, por estar mejor preparada, por vivir una nueva experiencia, por conocer otra cultura más a fondo, por vivir segura, por poder salir a la calle con tranquilidad, por no estar preocupado si sales de noche, por no tenerle miedo a los motorizados, por estudiar lo que me gusta, por la libertad, yo que sé… Cualquier razón es válida, debido a la situación en la que se encuentra Venezuela.

Es difícil de explicar y sabía que si le daba más vueltas de las que debía terminaría decidiendo quedarme. Es que el amor que le tengo a mi tierra es demasiado grande.

Fueron pasando los días, cada uno con alguna despedida, y llegó el final. Un final difícil de enfrentar. No es fácil irse de donde llevas toda tu vida, donde están todas las personas que quieres y todos los recuerdos de lo que has vivido.

Hacer la maleta fue de las cosas más complicadas de irme. ¿Como se hace una maleta para comenzar una nueva vida desde cero? Una maleta que pesaba tres veces más que yo, y que no lograba cerrar. Al final llegó realmente el momento: la despedida. Lágrimas y sonrisas, muchos sentimientos encontrados. Estar feliz y triste a la vez. 

Ese abrazo que sabes que será el último durante unos cuantos meses hasta que te vayan a visitar ha sido lo más difícil que he enfrentado. Las lagrimas no paraban de salir de mis ojos y me temblaban hasta las rodillas. Hacer la cola del control de seguridad, intentando lo imposible: no mirar atrás. Y es que cada vez que lo hacía veía en los ojos de los demás las mismas emociones que en los míos. Tristeza y felicidad. ¿Cómo dos sentimientos tan distintos pueden encontrarse en los mismos ojos?

La espera para subir al avión seguía siendo igual de difícil. Llegaban a mi teléfono muchísimos mensajes de despedidas y llamadas de ánimo que realmente lograban, más que animarme, hacer que no pudiera parar de llorar. Que difícil es despedirse. Me subí al avión sabiendo que no era más que un hasta luego, que pronto volvería a verlos y el reencuentro sería muy feliz, que me esperaba mi futuro y que tenía que ver el lado positivo de las cosas, a pesar de que las lágrimas me escondieran el panorama. Fueron las horas más largas que he pasado.

Al llegar a mi destino y abrirse las puertas del avión, caminé hacia ellas con el pie derecho sabiendo que también se abría la puerta a mi futuro y a mi nueva vida, y con un nudo en la garganta aguantado por la alegría de llegar me bajé en mi nuevo país, el que sería mi hogar.

Hoy en día ya tengo unos cuantos meses aquí y sigue siendo duro, es otro estilo de vida, más tranquila, más segura, con más oportunidades, sin embargo, no dejo de extrañar mi país, donde nací y crecí y sinceramente dudo que algún día deje de extrañarlo. Espero con todas mis ansias volver algún día y reencontrarnos mi querida Venezuela.


Gabriela Pulido

A veces estamos tan preocupados por lo que queremos tener, que olvidamos lo que tenemos, solo nos quejamos y se nos olvida agradecer. 


Todo empieza a modificarse a través de la vía de la gratitud, pero no solo debemos agradecer las cosas bellas, los logros, la salud, etc., sino también las "desgracias", agradecer por la llegada de personas que nos lastiman, pues son las que más nos enseñan, incluso agradecer las cosas que no obtenemos, seguro no nos convenían.


Quitémosle a los sucesos el falso valor de "malo" abriendo así la posibilidad de ver el aprendizaje que guardan para nosotros. ¿Qué pasaría si empezamos a tomar todos estos hechos como enormes regalos que llegan en una fea envoltura? 


Hay que enseñarle a la vida que no somos unos niños caprichosos que solo somos felices y agradecidos cuando las cosas salen como queremos.

Gabriela Pulido

Había sentido dolores agudos, desesperantes, que me hicieron gritar privada en el piso, como cuando mi abuela murió gracias al cáncer pero la última crisis tenía otros aspectos inmersos: me traicionaron, me mintieron, era un adiós doloroso… Pero era la pérdida más la indignación de que algo así viniera de alguien a quien amaba profundamente. Fue un dolor atorrante, de llorar horas en posición fetal, vomitar, no dormir, temblar, querer gritar, querer tomarme algo y no despertar hasta que el dolor se hubiese ido…Uno quiere huir, arrancarse del pecho el corazón y que ya pare, que ya no duela más.

Esa intolerancia al dolor nos lleva a odiarlo todo, a no querer comer (o comer demás), a castigarnos por ser tan débiles y dejar que algo así nos pasara. Perdí más de 7 kilos en menos de 1 mes, las ojeras se me marcaron en el rostro, sonreía con esfuerzo y no tenía ganas de hacer absolutamente nada, solo regodearme en mi propia “desgracia”, en mi nostalgia, en la tortura mental de repasar cada promesa incumplida. Igual estaba impactada, sorprendida de haber estado esos años con un extraño, una persona que no existe. Pasas por el pico de abstención máxima, en el que crees que no aguantarás. No te crees capaz de salir de ello. Crees que mejor es estar muerto que vivir así..

Cuando te das cuenta de que el dolor por más que quieras no puedes desaparecerlo, hagas lo que hagas, aprendes a vivir con él y lo aceptas, con rabia y fastidio, pero te lo calas, el desespero pasa… (hay gente que no lo aguanta y por eso tantos suicidios), pero la gente sana, que tiene un mínimo de instinto superviviente acepta el dolor y para de resistirse. Cuando decides no resistirte y vivir con ello empiezas el proceso de recuperación, antes no.

Aunque ya te vuelves tolerante al dolor, te cansas de verte mal, de verte al espejo y no reconocerte, te levantas un día y te prometes hacer algo para salir de la depresión, te pides perdón, te perdonas y decides recuperarte. Ya regodearse en el dolor y victimizarse cansó a la mayoría de tus amigos y no sientes que puedas ni hablarles del tema… Entonces llegas a ese lugar máximo de reflexión, autocontrol, madurez y reencuentro contigo.

Decides cambiar de estatus, superarlo, decides volver a ser la persona segura y feliz de antes, aunque ya no esté nadie al lado, feliz contigo y para ti. Y empieza la proactiva etapa de autoterapia. Dejaré acá una lista de acciones terapéuticas que me han sacado lento pero seguro de lo que llamaba "mi desgracia":

  • Empecé a comer, obligada, masticando a juro y colocando alarmas para recordarme la tarea. Mis amigos y familia estaban siempre pendiente de que hubiese comido.
  • Compré unos tés y pastillas naturales para dormir en las noches, que es cuando a uno le da por pensar más y por lo tanto cuando más duele…Los tés son lo mejor, nada de medicamentos adictivos. Mami se acostaba conmigo a echarme cuentos de lo que sea hasta que me dormía, esto me ayudaba a no pensar.
  • Me compré unos 3 libros que hicieron la diferencia en mi proceso: Manual para no morir de amor (Walter Riso), el cual me recomendó una amiga muy cercana, Del sufrimiento a la paz (Ignacio Larrañaga), Desapegarse sin anestesia (Walter Riso). Los leí, le dediqué horas de mi día a leerlos uno por uno. Desapegarse sin anestesia logró en mí que buscara pacientemente mi esencia, me volviera a descubrir y pudiera sentirme independiente, útil, digna y segura desde mi propia capacidad y potencial.
  • Paré de ver películas de amor, de dramas, de problemas, y de oír música de amor, nostálgica, romántica, de despecho. Empecé a oír solo alegre, música pop o electrónica que me animara de verdad, que me hiciera sonreír. Nada de ver películas o escuchar música que haya visto con él. 
  • Hice una limpieza general de todo. Saqué 6 GB de información respectiva a él de mi celular, y de la PC y lo coloqué en una carpeta llamada: “JSAKASJASK”, que estaba oculta en un lugar del computador que nunca veo. Eventualmente hice clic y suprimir sobre esa carpeta y la desaparecí, hice contacto cero con la raíz de mi dolor.
  • Quité de mi vista todos los objetos, regalos y recuerdos en mi casa. La limpieza fue total.
  • Retomé la escritura tipo diario, primero en privado, para soltar todo el dolor y la rabia dentro, pero luego empecé a publicar mi proceso.
  • Construí una red afectiva de amigos que me apoyaron en todo momento, que estuvieron pendientes de mí, que me visitaron, me llevaron a sus casas, me malcriaron, me consintieron, me invitaron a comer , tomar y al cine mil veces… Durante los meses más duros del duelo no estuve sola los fines de semana, estos son los peores días, ya que la mente no está tan ocupada como lo está de lunes a viernes, no te permitas revivir el dolor y la angustia, sal de casa o recibe a gente que te ama.
  • Empecé a hacer ejercicios de nuevo, Boot Camp, Body works, Spinning.. Me sentía viva, feliz, de nuevo viviendo.
  • Las sugerencias de Youtube me llevaron a conocer al Dr. Wyne Dyer, psiquiatra y consejero espiritual cuya película El Cambio y sus conferencias me ayudaron muchísimo a cambiar mi perspectiva de la vida, también así me topé con Bernardo y Alejandra Steamateas una pareja que trabaja en la reconstrucción de la vida de las personas, terapéuticamente. Sus videos están en Youtube y hay millones para cada sensación que uno tenga en momentos de duelo y pérdida. Me dediqué a ver uno o dos vídeos de estos a diario. Tienes que sacar tiempo prioritariamente para atender tu salud emocional. Sin excusas.
  • Le escribí cartas macabras a él, cartas que nunca envié pero expulsé el dolor de mi organismo poco a poco.
  • La mente: aprende a vaciarla. Los momentos de dolor vienen cuando anticipas el futuro con pensamientos negativos sobre lo que puede venir y no controlas o recuerdas las causas del dolor, que ya pasaron y tampoco puedes controlar. Distrae la mente. Me volví adicta a juegos como Candy Crush y Governor of Poker, Legue of Legends, Plantas VS Zombies, Sims 3, entre otros.. 
  • En momentos de desesperación o dolor agudo, respira profundo sentado con piernas cruzadas, y expira lento contando hasta 20 e imaginando que haces algo que te gusta, en mi caso, cantar, dibujar, escribir o ir a nadar. Quedaba tan relajada que me daba sueño y me dormía. Eso se llama también vaciar la mente.
  • Cada mañana camino al trabajo o a la universidad daba gracias a Dios, recordando que era un día más, había podido estar de pie un día más…y pase lo que pase el sol no estaba dejando de salir. Este proceso es de un día a la vez, de paciencia.
  • Me hice una lista de cosas que siempre había querido hacer y no había hecho por equis o ye y las he venido haciendo: Aprender a bailar salsa o bachata, ir al teatro o al ballet, completar las estaciones de Boot Camp, aprender otros idiomas, entrenar frente al mar, lanzarme en parapente o esquiar, conversar con desconocidos a donde quiera que vaya, esperar un atardecer y tomarle foto de inicio a fin, graduarme de abogado… En fin… mil cosas que ya he hecho y otras tantas que tengo por hacer.
  • Compré unos pasajes a Estados Unidos y fui a citarme con la posibilidad de una nueva vida… La planificación del viaje me mantuvo entusiasmada y ocupada. Me reencontré conmigo, me reedescubrí y tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: emigraré y haré justo lo que más feliz me hace a mí. Me reconcilié conmigo, aunque tengo mis discusiones con el interior de vez en vez.
Para que el dolor se vaya y la recuperación llegue no puedes paralizarte, quedarte allí a esperar que pase, claro, hay asuntos del duelo que solo resuelve el tiempo, a veces lloro, no crean que no, pero ya no lloro por lo mismo, ni con la misma intensidad…

Date la oportunidad de conocer gente nueva, la gente nueva ayuda mucho porque no te juzga, solo te lee/escucha. Reconéctate con los grandes amigos olvidados. Date el chance de conocerte, de comer ese helado que quieres, de salir al cine contigo a ver esa película que a todos les da ladilla ver pero tú quieres ver, ve a un teatro y percibe el arte y su poder: la música clásica, el ballet… A mí me ha hecho tanto bien. Busca eso que te hace suspirar, que con solo pensarlo te hace sonreír y exponte a ello, sal de tu encierro, avanza, con dolor, con rabia, fastidiado… Pero sigue caminando, resiste, come obligado, hazlo todo de manera disciplinada hasta que empieces a disfrutarlo. Enfrenta el miedo a la soledad estando solo… Esto no es recomendable en la etapa de más desesperación, pero cuando estés mejor, está contigo un buen rato y disfrútate… Por sobre todo, encuentra tu propia receta terapéutica, esta fue la mía, así salí del foso horrible, mucho gracias a los tips de amigos que habían pasado por esto, pero otras cosas fueron inventos míos. Adapta a ti lo que te sirva e inventa tu propia receta.

Todo el mundo me decía que había sufrido por desamor hasta por dos años, pero yo internalicé que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional y sí, me prohibí causarme yo misma sufrimiento insistiendo en una situación que me lastimaba o enamorada de una persona que no me amaba, así que me obligué a perdonar, a no stalkear, a no revisar la situación, a no seguir intentando entender y me permití avanzar porque no quería estar dos años dando vueltas en círculo… En efecto, tras unos pocos meses ya no estoy deprimida ni paralizada… Mis planes y proyectos brillan genialmente, aunque son un poco inciertos todavía, mis sueños me entusiasman y todo agarró color de nuevo, volvió a tener sentido y lo más bonito es que tiene sentido por y para mí, no es que otro le da sentido a mi vida, el caso es que dejé de vivir para los demás y empecé a pensar en mi y en lo que quiero.

Mi sorprendente recuperación tiene mucho que ver con que tomé en mis manos el asunto, en el dolor fui proactiva. Cuando decides recuperarte tienes que saber que habrán picos de abstinencia, días de arrastrarte a llorar en el piso pero tienes que tolerar, tienes que resistir y seguir el plan, créeme… Te sentirás muy orgulloso de ti cuando lo logres, como hoy me siento feliz y orgullosa de estar en este punto, compartiendo mi experiencia.

Ten fe, fuerza y energía.. Claro que se puede y no, no te vas a morir, créeme.
Gabriela Pulido
"Hay personas que se enamoran una vez en la vida, el resto de sus días se la pasan buscando a alguien con quién volver a sentir lo mismo."


Gabriela Pulido
Siempre que se llega al fondo de la oscuridad, cuando sientes que ya no puedes más contigo misma y que todas las promesas y mentiras que te has dicho cada vez duelen más, es el momento para intentar cambiar “eso" que te esta quemando por dentro, tal vez hablarlo, tal vez solo salir de abismo en silencio, pero siempre tratar de escapar de esa tristeza, tratar de reencontrarte contigo mismo y ver la luz, porque cada uno de nosotros tiene esa luz, expresada de distintas formas, más fáciles de ver para unos que para otros pero siempre está ahí, sólo se trata de abrir bien los ojos y darte cuenta que contigo basta, no necesitas de nadie más para sentirte bien, claro que influye y mucho pero sólo es un factor….tienes que tener en cuenta que TÚ eres el núcleo de eso. 

A veces es bueno pensar primero en ti mismo hacerte feliz a ti y darte cuenta que siempre después todo es mejor.



Gabriela Pulido
Búscame cuando te apetezca, cuando notes que me echas de menos, cuando te mueras de ganas de tenerme. Búscame cuando no tengas a nadie que te diga que te quiere. Búscame cuando eches en falta las risas, las caricias que erizan la piel, las conversaciones sin rumbo, los abrazos en los malos momentos y las locuras. Búscame cuando necesites alguien que te sorprenda, cuando te des cuenta que nadie tiene esos detalles. Búscame cuando necesites que te digan lo especial que eres, lo bonita que es tu sonrisa, lo bien que lo haces y lo bello que te ves cuando te molestas. Búscame cuando mires el teléfono esperando una llamada que ya no llega, cuando salgas y sin darte cuenta me busques con la mirada entre la gente, cuando inesperadamente alguien te toque la espalda y al girarte esperes que sea yo. Búscame cuando necesites fósforos para encender lo que se ha apagado, cuando mis ojos ya no te pidan más de lo que me puedes dar, cuando tus días sean rutinarios. Búscame cuando las canciones carezcan de significado. Búscame cuando recuerdes los buenos momentos y te arrepientas de no tenerlos ahora. Búscame cuando tú ego necesite que le supliquen desesperadamente cariño pero sobre todo cuando quieras suplicarlo tú.